viernes, 17 de septiembre de 2010

Documental: EL MISTERIO DE LAS NUBES

LA TEORÍA QUE CAMBIARÁ NUESTRA PERCEPCIÓN DEL CAMBIO CLIMÁTICO
Un documental de Mortensen Films
Dinamarca - 2007
52 minutos
Canal Odisea




Henrik Svensmark,director del Centro de Investigación Soy y Clima de Dinamarca, lleva más de 10 años trabajando en una teoría que cambiará nuestra percepción del cambio climático. "Los procesos que tienen lugar en nuestro Universo, desde las estrellas que explotan a los dramáticos cambios que experimenta la actividad solar, nos están afectando mucho más directamente de lo que jamás hubiéramos imaginado. Svensmar lleva años intentándose dejar oir por una comunidad científica que se resiste a aceptar la idea de que el actual cambio climático podría obedecer a causas naturales. Lo cierto es que las nubes y el vapor de agua son las mayores causantes del efecto invernadero que sufre el clima terrestre".

Svensmark: "En 2005 encontramos pruebas experimentales de que el Sol y la galaxia afectan directamente al clima de la Tierra, pero, por algún motivo, ninguna revista científica quiso publicarlas". La explicación nos la ofrece Eugene Parker, profesor emérito de Astrofísica de la Universidad de Chicago: "La ciencia raramente recibe de buen grado las nuevas ideas, sobre todo cuando es un joven casi desconocido quien propone un punto de vista radicalmente distinto al vigente. Esa persona puede tener muchos problemas para publicar sus teorías". Svensmark nos explica: "En vez de pensar que las nubes son el resultado del clima, deberíamos pensar justo lo contrario: el clima es el resultado de los cambios que experimentan las nubes".


Eigil Friis-Christensen, director del Instituto Danés de Investigación Espacial: "Nosotros publicamos nuestra teoría en 1991, en un momento en el que todo el mundo creía que el calentamiento que se había producido a lo largo del siglo, respondía principalmente al aumento del dióxido de carbono y los gases de efecto invernadero producidos por el hombre. Por eso, cuando la comunidad científica vió esa correlación perfecta entre los cambios en la actividad magnética solar y las temperaturas se llevó una gran sorpresa. Comprobamos que, cuando aumentaba la actividad magnética en el Sol también aumentaban las temperaturas en la Tierra".

"Los rayos cósmicos no pueden verse ni sentirse, pero se liberan cada vez que mueren las estrellas en la explosión de una supernova. Las partículas atómicas, cargadas con una gran cantidad de energía, recorren la galaxia casi a la velocidad de la luz. Algunas de ellas bombardean la Tierra pero el Sol lucha contra los rayos cósmicos y controla el número de ellos que llegan a la atmósfera". Svensmark recopiló información por satélite sobre variaciones de nubes en la atmósfera y las comparó con las variaciones en la intensidad de los rayos cósmicos, descubriendo una correlación casi perfecta. "Los campos magnéticos provenientes del Sol se han duplicado en los últimos 100 años. Como resultado, cada vez han llegado menos rayos cósmicos a la atmósfera y se han formado menos nubes: la consecuencia ha sido el calentamiento de la Tierra".


Paal Brekke, físico solar del proyecto satélite SOHO, parece estar de acuerdo: "La idea de que los rayos cósmicos afectan a la formación de las nubes presenta un enorme interés. Esto demuestra que el campo magnético del Sol tiene mucha importancia en nuestro clima. Es una teoría que permite explicar como ha cambiado el Sol a largo plazo. Sabemos que el campo magnético del Sol ha aumentado y también que el Sol es cada vez más activo. En los últimos 100 años la actividad del Sol se ha multiplicado por dos. Creo que, si el trabajo de Svensmark se confirma, su teoría tendrá un gran efecto en el debate sobre el cambio climático, porque las nubes tienen una gran influencia en el cambio climático y en atrapar o eliminar la radiación".

El equipo de Svensmark recibió la primera negativa en Birmingham, en 1996, cuando presentó su investigación ante el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) dependiente de la ONU. El entonces presidente del comité científico del IPCC declaró que era una "irresponsabilidad" decir que, cualquier otra causa distinta al CO2 pudiera tener influencia en el cambio climático. "Durante los últimos 25 años el CO2 ha sido la teoría dominante a la hora de intentar explicar el cambio climático. Sin embargo, si estudiamos la historia del clima veremos que no hay ninguna duda de que el Sol ha tenido una importancia extraordinaria. Eso es algo que no podemos ignorar".

Según Nir Shaviv, astrofísico de la Universidad Hebrea de Jerusalén: "Es la naturaleza dinámica de la actividad solar lo que afecta a los vientos solares y a los rayos cósmicos y lo que, en última instancia, afecta al clima de la Tierra. Las variaciones del clima de la últimas décadas, centurias o milenios pueden reconstruirse en muchas partes del mundo". "En esta escala temporal, a lo largo de siglos y milenios, podemos reconstruir lo que ha estado haciendo el Sol por medio de isótopos cosmogénicos como el carbono 14. Lo interesante es que el carbono 14 se forma directamente a partir de los rayos cósmicos, y, estos resultados y otros resultados recogidos en otras partes del mundo, nos indican que el Sol está afectando al clima. Esta relación, entre la actividad solar y el clima de la Tierra, no es una mera hipótesis. Se ha comprobado que, cuando el Sol era más activo, en la Tierra hacía más calor; y viceversa. Hace 300 años, por ejemplo, el Sol no era muy activo y tuvimos la llamada pequeña Edad de Hielo (un período de enfriamiento global). Hace 1.000 años, el Sol estuvo activo; tan activo como en la actualidad, y vivimos un período de calentamiento global. Los vikingos pudieron recorrer toda Groenlandia porque las costas del norte de Groenlandia no estaban heladas".

"El principal culpable del calentamiento de la Tierra, durante el siglo XX, es el Sol".
                                                                                                
"Entre el 60 y el 70 % de la superficie de la Tierra está cubierta de nubes. Cuantos más rayos cósmicos lleguen; más nubes tendremos". Svensmark continúa: "Tras encontrar el vínculo entre los rayos cósmicos y las nubes, necesitabamos descubrir que clases de nubes eran las que más influían en el clima". "Para nuestra sorpresa, descubrimos que el vínculo se establece a través de la nubes bajas". "El motivo por el que las nubes bajas son tan importantes es porque reflejan gran parte de la luz del Sol en el espacio". "Lo cierto es que, si cambiamos la cantidad de nubes bajas existentes, cambiamos también la cantidad de energía que recibe la superficie de la Tierra; eso significa que las nubes bajas ejercen un poderoso efecto de refrigeración".

Richard Turco, director del Instituto de Medio Ambiente de UCLA: "Todas las nubes se forman a partir de las partículas de aerosoles que hay en la atmósfera". "Hemos descubierto que los rayos galáctico-cósmicos son capaces de modular los aerosoles o partículas pequeñas en la parte inferior de la atmósfera. De echo podemos demostrar que los aerosoles producidos por rayos galáctico-cósmicos se modulan de forma significativa en la capa inferior de estas nubes que producen un efecto refrigerante. Lo que todavía no sabemos exactamente es como y porqué se forman"

Svensmark nos da una pista: "¿Qué es lo que hacen los rayos cósmicos cuando entran en la atmósfera de la Tierra? producen pequeños iones y creemos que esos pequeños iones ayudan a la formación de esas pequeñas partículas, o aerosoles, en la atmósfera de la Tierra". La siguiente fase del proyecto consistirá en aplicar su teoría a la práctica en un experimento de laboratorio para determinar el papel de los rayos cósmicos y la importancia de los inones en la formación de nuevos aerosoles. En palabras del propio Svensmark: "Toda la agitación política que rodea al calentamiento global es irrelevante desde el punto de vista científico. Y el experimento que estamos haciendo es muy necesario, porque mejorará nuestra comprensión de uno de los procesos más importantes que tienen lugar en nuestra atmósfera: la formación de las nubes".


Shaviv: "La Vía Láctea no está tan lejos: somos parte de ella y, el elemento que nos vincula con la Vía Láctea son los rayos cósmicos. El sistema solar entra y sale de los brazos espirales y los brazos espirales son las regiones donde están las estrellas nuevas. Las estrellas nuevas son también algunas de las estrellas pesadas que viven muy poco y explotan en supernovas. Eso significa que hay más rayos cósmicos dentro de los brazos espirales." "Nosotros rotamos alrededor del Sol una vez al año, pero el sistema solar rota alrededor de la Vía Láctea una vez cada 250 millones de años; esa es la duración de un año galáctico. Eso significa que, cada 150 millones de años pasamos a un brazo espiral distinto de la galaxia, donde el frío aumenta".

PARTE 4. VER EN YOUTUBE > http://www.youtube.com/watch?v=K4-urOQ9x24&feature=related


"Cuando entremos en un brazo espiral, aumentarán los rayos cósmicos que lleguen a la Tierra, la ionización atmosférica y los núcleos de condensación de nubes y, por consiguiente, habrá más nubes de baja altitud. En resumen, cuando entremos en un brazo espiral de la galaxia, debemos esperar que bajen las temperaturas". "Hace unos 70 millones de años empezamos a aproximarnos y entrar en el brazo espiral de Sagitario: la Tierra quedó expuesta a un flujo mayor de rayos cósmicos debido a todas las estrellas que nos rodeaban. Ese aumento del flujo de rayos cósmicos fue el responsable de la formación de más nubes y del descenso de la temperatura en la Tierra".


"Puede que suene extraño hablar del efecto nevera que tenemos en la actualidad, pero, si estudiamos la escala del tiempo, veremos que durante la mayor parte de la historia de la Tierra no existían las capas de hielo y hoy las tenemos. Hace 450 millones de años hacía mucho frío en la Tierra, sin embargo, en la atmósfera había 10 veces más CO2 que en la actualidad. Eso nos indica que el CO2 no ejerce una gran influencia en el clima, al menos no la ejerció en aquel tiempo". 

Svensmark: "Cuando estamos entre los brazos espirales parece que estamos en un período de calor, llamado invernadero, en el que se derrite la mayor parte del hielo de la Tierra. Sin embargo, cuando estamos en los brazos espirales la mitad de la superficie de la Tierra queda cubierta de hielo y los cambios que experimenta el clima son mucho más drásticos que cualquier cambio que hayamos visto ultimamente".


Shaviv: "Curiosamente los periodos en los que hacía frío, coinciden con los datos astronómicos que nos dicen cuando deberíamos haber pasado por los brazos espirales de la galaxia. Un día me dí cuenta de que era posible reconstruir el flujo de rayos cósmicos. Es algo que puede conseguirse por medio de meteoritos ferrosos. Los meteoritos ferrosos, después de desprenderse de los asteroides, están expuestos a los rayos cósmicos y registran los rayos cósmicos en el sistema solar a lo largo de cientos de millones de años. Hemos descubierto que este flujo de rayos cósmicos cambia, como sería de esperar, con respecto a los datos astronómicos con los que contamos pero también coinciden con las variaciones climáticas que pueden reconstruirse por medio de los datos geológicos".

 Jan Veizer, profesor emérito del departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Ottawa: "Los fósiles braquiópodos registran la temperatura del agua marina porque conservan en su interior un átomo de oxígeno. A partir de ahí hemos podido obtener los datos de temperartura del agua marina durante los últimos 500 millones de años. Cuando examiné la información me dí cuenta de que había algunas oscilaciones dentro de la tendencia general de la temperatura. Esas oscilaciones encajaban bastante bien con lo que sabíamos, basándonos en la geología, de cual era el clima en aquel tiempo. Trabajando en colaboración con otros científicos, hicimos un estudio estadístico y vimos que existía una especie de periodicidad de unos 140 millones de años en la que el clima pasaba, del estado invernadero, al estado nevera".

PARTE 5. VER EN YOUTUBE > http://www.youtube.com/watch?v=b_QYe5eziKo&feature=related

Después de casi 8 años de trabajo, el equipo de Svensmark llega finalmente a la fase de interpretar los datos transmitidos por los experimentos. "Lo que descubrimos, cuando provocamos un mayor flujo de rayos cósmicos, es que producimos más aerosoles. Y esos aerosoles son los responsables de la formación de las nubes en la atmósfera real. A través de nuestros experimentos hemos encontrado una explicación para la química atmosférica que, creemos, es la responsable de la formación de nuevos aerosoles; lo  que demuestra que, lo que acontece en el Universo, afecta al clima de la Tierra en un grado desconocido hasta ahora".

El trabajo fue publicado por la Royal Society.

Shaviv: "Tardaron 16 meses en publicar los resultados. Creo que el motivo es la reticencia de la comunidad científica en general, y en particular de quienes apoyan la teoría antropogénica del efecto invernadero, a aceptar la idea de que esta nueva teoría, que está basada en una gran cantidad de pruebas empíricas, está también respaldada por pruebas experimentales".


Eugene Parker: "El calentamiento global se ha convertido en un asunto político y hay miedo a que una teoría pueda ser políticamente incorrecta. En EEUU tenemos investigaciones muy fundadas sobre el cambio climático que no se publican por que alguien ha decidido que las cosas no son así y que no se pueden publicar esas teorías".

Shaviv: "Lo importante es saber que, en vez de vivir en un planeta aislado, formamos parte de un ecosistema galáctico. Estamos siendo testigos de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor".


Svensmark: "Estas ideas demuestran que la Tierra no es una pequeña isla flotando en el Universo. Formamos parte del gran Universo y los procesos que se producen en él, tales como la formación de las estrellas, las grandes escalas temporales o los cambios en la actividad solar afectarán al clima de la Tierra. Y el clima de la Tierra puede experimentar grandes cambios debido a esos procesos".








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